Beber alcohol teniendo hepatitis C puede aumentar 100 veces el riesgo de cáncer de hígado

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12 Nov. 2019
Beber alcohol teniendo hepatitis C puede aumentar 100 veces el riesgo de cáncer de hígado

Las bebidas alcohólicas están contraindicadas en casos de hepatitis C, pero más de 200 mil argentinos pueden estar ingiriendo alcohol sin saber que tienen el virus. Como es una enfermedad que no da síntomas, el diagnóstico suele producirse muchos años después, cuando el virus ya ha ocasionado daños irreversibles.

La clave es realizarse el testeo, que es sencillo y gratuito, para descartar la portación del virus o para -si da positivo- tomar medidas para curarse a tiempo. El fin de año y la cercanía de las fiestas son una oportunidad inmejorable para cuidar la salud y hacerse el test de la hepatitis C en hospitales públicos y privados o comunicándose con la Asociación Buena Vida, que organiza campañas de detección en distintos puntos del país.

Un aperitivo con compañeros al salir del trabajo, unas cervezas para mirar el partido con amigos, vino tinto en la cena, tragos a base de bebidas blancas los fines de semana y espumantes para ocasiones especiales o en los brindis de la recta final del año. Estas situaciones se vuelven potencialmente preocupantes porque en nuestro país, hay alrededor de 400 mil argentinos con hepatitis C, pero entre 240 mil y 280 mil no lo saben. Desde la Asociación Buena Vida remarcaron que todos ellos, que en su gran mayoría son adultos, si beben alcohol habitualmente, se encuentran en riesgo aumentado de desarrollar en el tiempo cáncer de hígado, una de las consecuencias más graves de la hepatitis C.

Beber alcohol favorece la replicación de este virus y disminuye la respuesta del sistema inmunológico para combatirlo, lo que incrementa el riesgo de que avance el daño hepático. Un estudio publicado en la revista World Gastroenterology Journal reveló que beber 80 g de alcohol por día quintuplica el riesgo de cáncer de hígado y la hepatitis C lo multiplica por 20. La combinación de ambos factores genera una sinergia negativa que lo multiplica más de 100 veces. 80 g de alcohol diarios es una cantidad elevada (equivale a unas 6 ó 7 copas de vino), pero hay estudios que hablan del efecto también en cantidades más moderadas como de 30 ó 40 g por día.

La enfermedad hepática alcohólica y la hepatitis C representan más de dos tercios de los casos de enfermedad hepática en países como el nuestro. La situación que más nos preocupa es la del portador del virus que no lo sabe, porque no tendrá síntomas hasta dentro de muchos años, cuando su hígado se encuentre comprometido si tuvo una ingesta desmedida y sostenida de alcohol, sumada al daño que ocasiona la coexistencia de hepatitis C. No existe un nivel de ingesta de alcohol saludable o recomendado ante una enfermedad hepática. La indicación es abstenerse”, explicó el Dr. Guillermo Tsariktsian, Coordinador de Hepatología del Hospital Cosme Argerich.

Rubén Cantelmi, paciente curado de hepatitis C y presidente de la asociación Buena Vida, subrayó que con estos mensajes no quieren generar pánico en la comunidad, “ni tampoco hacer que la gente deje de beber alcohol, siempre y cuando sea con moderación y en los contextos que corresponda, pero no podemos desconocer que los estudios muestran cómo se incrementa el riesgo de daño hepático en quienes beben con frecuencia y tienen hepatitis (tanto C como B)”.

En los encuentros que organizamos con los grupos de pacientes, todos sabemos que la regla es alcohol cero, porque es la manera de cuidar el hígado, así tengamos la enfermedad o ya estemos curados. Pero quienes no saben que tienen hepatitis, no están haciendo nada para curarse, ni para proteger al hígado. A largo plazo, tienen muchas más chances de desarrollar cirrosis, cáncer de hígado, falla hepática y necesitar un trasplante”, alertó Cantelmi.

Una confusión habitual y que es importante aclarar es la que se da cuando el diagnóstico de hepatitis C detalla determinado grado de ‘cirrosis’. Inmediatamente, al paciente le llama la atención porque la asocia al alcohólico, pero lo cierto es que la cirrosis es la fibrosis o ‘cicatrización’ del órgano y es un daño que pueden ir generando progresivamente tanto las hepatitis virales como el alcohol en exceso o por lo que se conoce como NASH (hígado graso no alcohólico).

Testearse una vez en la vida
Ante el dramático desconocimiento sobre la portación del virus de la hepatitis C, desde Buena Vida ven la necesidad de continuar poniendo todos sus esfuerzos en contribuir al diagnóstico, más considerando que hoy en pocas semanas (12 ó inclusive 8) se puede curar al 98% de los pacientes con las drogas nuevas, que son comprimidos orales, prácticamente sin efectos adversos.

Esta organización lleva adelante con frecuencia jornadas de detección gratuitas y abiertas a la comunidad alrededor del país y para fines de 2019 ya van a haber hecho 5 mil testeos en el año. Para más información de fechas y lugares, se los puede seguir en sus redes sociales.

Salir a testear y encontrar a los pacientes es la única forma de evitar que su enfermedad avance y dañe el hígado en forma irreversible. Los hepatólogos recomendamos a toda la población, sobre todo a los mayores de 35, realizarse al menos una vez en la vida el testeo, que es sencillo, rápido y gratuito. Se le puede pedir al médico que lo incluya entre los análisis de rutina que solicita en un control anual”, agregó el Dr. Guillermo Tsariktsian, quien además es miembro de Buena Vida.

Las vías de transmisión se neutralizaron significativamente, porque ahora se toman los recaudos necesarios para esterilizar el instrumental que entra en contacto con sangre en instituciones médicas, consultorios odontológicos, bancos de sangre, locales de tatuajes, piercings o salones de belleza. Inclusive hay más conciencia de no compartir afeitadoras o cepillos de dientes. Nadie considera haber estado en contacto con el virus, pero lo cierto es que -años atrás, cuando las precauciones mencionadas no eran la norma- cualquiera pudo haber contraído hepatitis C.

Por eso, para eliminar definitivamente la circulación del virus en nuestro país, debemos trabajar juntos con el objetivo de seguir concientizando para que haya transmisiones cero, salir a buscar a quienes portan el virus sin saberlo, y también insistirles a todos aquellos que tienen el diagnóstico pero que no están en tratamiento, porque tienen un mal recuerdo de las drogas del siglo pasado, porque creen que no van a lograr acceder a las drogas nuevas, o porque -como no sienten nada- consideran erróneamente que la hepatitis C no es una condición grave”, puntualizó Cantelmi.

Desde hace más de 6 años, Buena Vida organiza iniciativas de concientización, lleva adelante grupos de apoyo en hospitales públicos y asesora en forma completamente gratuita a pacientes desde el diagnóstico hasta el momento de la cura.


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