¿Estamos a la altura?

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Noviembre 2019
¿Estamos a la altura?
Por
Luis Sanz Cortés. Visitador médico, entrenador, profesor y coordinador de proyectos.

Seguramente no sea el más indicado para abordar este tema, no por nada, pero habrá quien piense que no poseo la experiencia suficiente para ello, dados mis 34 años recién cumplidos y mi corto paso por el mundo de la visita. No me importa, creo necesario y justo este artículo, quizás llano para algunos, impropio para otros.


Tendemos a prejuzgar continuamente, hacernos una idea de lo que “vemos”, sin esperar a conocer, charlar, saber, escuchar... A continuación romperé una lanza en favor de las empresas cuya misión es ayudar a las “grandes” con apoyo externo, formando y creando nuevos/as visitadores médicos.

Esos a los que no les agrada que un visitador que forma parte de una red externa, interrumpa o les quite el clavo, en el centro de salud tan valioso de su CRM, esos a los que el primer día que ven una cara nueva y les niegan una sonrisa, un apoyo, deténganse, pare, piense. Podría ser usted hace muchos años y ,quien sabe, le está dando soporte en otros centros, que usted ni siquiera lo sabe, con el medicamento que no sale, no llega a objetivos y no le permite ese apartamento tan chulo que le recuerda su mujer todos los días.

A todos nos gustaría haber empezado en un laboratorio potente, con unas condiciones increíbles. Pero no, es bueno pasar por redes externas. Son necesarias, tanto para los laboratorios que se apoyan en ellas y consiguen objetivos, como para los gerentes de zona, como para los/as que empiezan y nos gusta este trabajo.

No son una amenaza, al contrario, hoy en día conozco muchos compañeros que son lo que son, gracias a M&B, Icon o Iqvia. Nos hace mejores trabajadores, crea mejor ambiente, asientan las bases de un futuro esperanzador.

Rotundamente digo si al paso de todos los que empiezan por externas. Todos deberíamos empezar de ese modo. Valoraríamos más nuestro trabajo y el de los demás. La condiciones que tienes hoy, seguramente sean fruto de tus comienzos, así que no los olvidemos, nunca.

4 días de formación a Madrid. Primer pensamiento: pesadez, desgana, desazón.

Pero, en realidad, nos están especializando, gracias a la formación que tanto nos cansa (me incluyo), vamos a ser diferentes a lo que éramos ayer, vamos a saber más , con lo cual, más especiales para un puesto, podré darle al médico más opciones a su NO invisible, ese que vemos en ventas cuando no nos receta nuestro medicamento.

Más completos, más dinámicos, más fluidos a la hora de comunicarme, mejores relaciones entre los componentes del laboratorio, incluso, con nuestros superiores.

Cobran fuerza las relaciones que se crean dentro de la empresa, y las formaciones nos brindan la posibilidad de conocer mejor a nuestro compañero/a de la misma o diferente comunidad, ya que estamos fuera del entorno laboral y salir de vez en cuando de la rutina, nos ayuda a abrirnos un poco más.

Lo que ocurre es que la ley del mínimo esfuerzo impera nuestro que hacer desde temprana edad, por eso creo que cuando nos mandan de formación 3-4 días, lo primero que nos viene a la cabeza es, SOCORRO!

Mencioné a los superiores, esos líderes a los que el amor y el odio que les tenemos, marcan el devenir de nuestros días.
Hablo por mi propia experiencia llevando equipos de trabajo, donde mi máxima siempre ha sido el “no hagas con otros lo que hicieron contigo y no te hizo sentir bien”.

El hecho de haber aprendido lo que no me ha gustado de los que han estado por encima de mi en las empresas donde he trabajado, también es aprender. Claro que hemos de quedarnos con lo bueno de nuestros superiores, obvio, pero ¿ y de lo que no?

Pienso que debemos poner en tela de juicio la mayoría de cosas y no dar por supuesto, por el mero hecho de ser un superior. Debemos ser honestos con nosotros mismos y si en alguna ocasión te has sentido fuera de lugar con una orden de tu jefe, te ha hecho sentirte incómodo y no estás a gusto trabajando, lo que no debemos consentir, es que cuando seas jefe o estés a cargo de algún trabajador, emplees el mismo estilo que emplearon contigo, simplemente por el hecho de que lo hicieron contigo.

Mi manera de pensar para tratar de sacar lo mejor de cada trabajador es la confianza. Pienso que una persona da lo mejor de sí cuando siente que confían en él/ella. Sin duda. Las herramientas para hacerle sentir eso, depende de cada cual. Confianza y estabilidad, las bases para crecer profesionalmente y personalmente.

El Outsourcing. Con los años anda cobrando cada vez más fuerza, se oye y se escucha más, se lee más, se utiliza más. Son muchas las empresas que contratan a una externa para realizar un trabajo más específico.

Seré breve y claro. Siempre y cuando esa empresa externa posea unos mínimos aceptables condiciones de trabajo, salario, contrato y trato, defenderé a muerte que una empresa “X”, contrate los servicios de otra “Y” para su especialización. Ahora, muchagente, se queja y alza la voz ( menos de lo que se debería), de la temporalidad y precariedad de las empresas de Outsourcing. Revisar esas condiciones , que las grandes exijan unos mínimos a esa externa, debería ser obligatorio, si no, estamos abocados a que se aprovechen de uno/a.

Si estamos hablando de especialistas, abordemos y tratemos a los trabajadores como tal. Lo que no puede ser es que se nos llene la boca con la especialización y hablando en términos anglosajones que parece que vengamos de estar 2 años en Irlanda, y luego seamos los más cínicos del mundo.

Para mí la mayor controversia está ahí, solucionarla depende en gran medida del respeto y el reconocimiento como trabajadores.
Sigamos formándonos, acordémonos de nuestros comienzos, intentemos ser mejores trabajadores que ayer. Apoyemos al que empieza, respetemos a los que dan la posibilidad de formación, a los que, como a mí, me dieron la oportunidad, sin experiencia previa, de aprender un oficio tan bonito, como es la visita médica.

En definitiva, seamos honestos con nosotros mismos, aprendamos de él/la de al lado, porque, pese a quien le pese, primero están las personas y luego los trabajos y nos recordarán de cómo hicimos sentir a las personas cuando estuvimos con ellas, si no, haz memoria.