La educación para la salud y su impacto en la transformación de la enfermedad

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Septiembre 2019
La educación para la salud y su impacto en la transformación de la enfermedad
Por
Belén López. Directora del área de Pacientes y Comunicación Estratégica. AbbVie España.

La vida ha estado siempre ligada al conocimiento, y a medida que este avanzaba, lo hacían también la esperanza y la calidad de vida de las personas. Por tanto, el conocimiento es importante en todos los ámbitos, pero en el sector salud, lo es todavía más.


Por un lado, es clave que los pacientes tengan un conocimiento profundo de su enfermedad, ya que esto contribuye a un mejor cumplimiento terapéutico y control de su enfermedad, contribuyendo a la sostenibilidad al hacer un uso más responsable de los recursos sanitarios, y beneficiando así a todo el sistema sanitario en su conjunto. Por otro lado, la ciencia avanza y cada vez hay más opciones terapéuticas que atienden a más necesidades médicas no cubiertas de los pacientes.

Todo ello requiere de una buena educación para la salud, si bien, nunca antes ha habido tanta información y tanta desinformación al mismo tiempo, ya que en ocasiones se hace difícil distinguir qué es una verdad contrastada y qué es una opinión o creencia. Esto pone en evidencia la necesidad de comunicar con una gran responsabilidad desde nuestro sector. Como comunicadores, tenemos el deber de hacerlo de forma sencilla y objetiva, contribuyendo a atender una demanda social necesaria.

Dicho esto, la labor de comunicación no es solo una responsabilidad de los informadores sanitarios, de los medios de comunicación o de la industria del cuidado de la salud. Esta labor es también de todos los agentes involucrados en el ámbito de la salud, incluyendo profesionales sanitarios, sociedades científicas y asociaciones de pacientes. Así, debemos comprometernos con el impulso de la divulgación científica y la mejora de la comunicación sanitaria. Tenemos que asumir un papel más activo, con información rigurosa, útil y que ayude a contrarrestar la información inexacta que también se puede difundir, y esforzarnos en facilitar este conocimiento a los pacientes y a la sociedad en general, para garantizar la adecuada comunicación de los avances en salud.

Asimismo, debemos ser capaces de trasladar a la sociedad el valor de la innovación en la industria farmacéutica y el papel decisivo que desempeña en mejorar la salud y la calidad de vida de las personas. Así, por ejemplo, en AbbVie pensamos que la investigación es la vía para aportar soluciones médicas y poner a disposición de los pacientes los mejores tratamientos posibles, teniendo así un impacto significativo en sus vidas y en la sostenibilidad del sistema. Nuestra apuesta por la investigación es tan firme que en 6 años hemos aumentado un 82% la inversión en I+D a nivel mundial. Estas cifras son el mejor aval de nuestro compromiso con el avance científico.

Desde AbbVie también promovemos proyectos en colaboración con otros agentes del sistema que contribuyen a dotar a los pacientes y a su entorno de un papel más activo. Colaboramos con asociaciones de pacientes; hablamos de una colaboración necesaria, en la que nos ayudan a entender mejor las necesidades de los pacientes para desarrollar de forma conjunta proyectos que aspiran a lograr una sociedad más formada e informada, y en consecuencia con mejores resultados en salud.

En materia comunicativa, nos reinventamos cada día y educamos de forma más innovadora, para asegurarnos impactar y captar la atención de una sociedad cada vez más acostumbrada a la abundancia de información. En el caso de AbbVie, tenemos una trayectoria de más de 10 años de iniciativas dirigidas a los pacientes, con 60 proyectos en el último año. Así, por ejemplo, podemos destacar dos iniciativas:

La campaña #EnPocasPalabras, lanzada a finales del año pasado para ayudar a pacientes y cuidadores de las personas con enfermedad de párkinson avanzada en el impacto físico y emocional de esta grave enfermedad, en colaboración con la Federación Española de Párkinson. Para ello, difundimos varias microhistorias en las que se puede ver cómo convive la familia y el entorno de la persona afectada con la enfermedad, cómo el cuidador es una figura clave para el paciente, la importancia de mantener una actividad física adaptada a cada persona y cómo influye la enfermedad en la vida laboral.

Y la campaña Me quiero más que nunca, que reconoce la labor de los profesionales que trabajan para mejorar el abordaje de las enfermedades dermatológicas. Estas enfermedades siguen siendo una barrera en la vida de muchas personas, por lo que es importante seguir trabajando para reducir su impacto y ayudar al paciente a recuperar su día a día.

Por resumir, debemos seguir trabajando para proporcionar información sencilla, comprensible y de calidad para ayudar a los pacientes, a su entorno y a la sociedad en general a conocer mejor su enfermedad, y que entiendan el avance de la ciencia, porque el avance no es avance si no se da a conocer.